Nací en los Alpes franceses en el año 1964. Soy Libra y Dragón y siempre me ha gustado viajar y aprender.
A los 25 años de edad ya había visitado varios países, pero más que nada tenía ganas de conocer Asia, sintiendo una conexión muy profunda con ese continente. Ese proyecto se hizo realidad en el año 1990, cuando me fui a pasar una larga temporada en Corea para realizar una actividad solidaria con una ONG suiza.
En Shintanjin, Taejon y luego Seoul, a parte de muchas otras cosas, descubrí la acupuntura, recibiendo numerosos tratamientos que me ayudaron a mejorar mi condición física. Tantos fueron los beneficios terapéuticos que quise saber cuales eran sus fundamentos, y durante 9 meses estuve estudiando la acupuntura Su Jok (sobre manos y pies) recibiendo un diploma avanzado en el 1991.
Buscando siempre maneras más naturales de aliviar mis numerosas y casi continúas alergias y las crisis de asma que a veces las acompañaban, llegue algún día, gracias a la recomendación de unos amigos, a la casa de una pareja que practicaba una extraña terapia en la ciudad de Taejon. Como mis amigos vivían justo en frente de la consulta, después de haber recibido “una paliza” terapéutica que me dejo con la mente en blanco (una experiencia nueva para mi) y el cuerpo lleno de nuevas sensaciones, decidí repetir. Así pase casi una semana, entrando y saliendo de la consulta de esa peculiar pareja donde apenas se hablaba… Me enseñaron varios ejercicios para corregir mi postura, aliviar mis dolores, calmar mi mente, respirar más hondo… y me dejaron renovada y transformada.
Cuando quise pagarles por todas esas horas intensas de tratamientos y enseñanza, el hombre me dijo que se reconocía en mi, y que su vida había realmente cambiado cuando el había empezado a estudiar ese arte, asumiendo así plenamente la responsabilidad de su salud y de sus emociones. Hummm…. algo resonó en mi tan profundamente cuando pronuncio esas palabras…
Luego, escribió en un papelito amarillo 2 ideogramas y me dijo “busca profundizar en eso, es un arte japonés”… Bien… Esa hojita amarilla, me la quede durante un tiempo, pensando que quizás tendría un papel importante que jugar en mi destino. Hasta que… tome la decisión de irme a vivir a Japón para buscar un lugar donde estudiar “eso”.
Llegada a Tokio, a pesar de mi entusiasmo y perseverancia, pues ningún Japonés parecía saber lo que significaban esos ideogramas, muchos incluso tenían problemas para leerlos, afirmando que se podían pronunciar de distintas maneras. En ese papel estaba escrito NOGUCHI Haruchika, el nombre del fundador del Seitai… pero aun no lo sabía.
Después de un mes pasado en Tokio, donde no estaba para nada a gusto, me fui para Kioto, pensando que la vida allí estaría más tranquila, tradicional y agradable. De todas las ciudades que he visitado en nuestro hermoso planeta tierra, es para mi la más bella. Me enamore para siempre de su magia, y como tenía la intención de quedarme legalmente en Japón empece a estudiar Shiatsu en 2 escuelas, sumando así las 20 horas semanales necesarias para la obtención del visado cultural. Trabajaba también, claro… hay que poder sobrevivir en un país tan caro como Japón, pero realmente todo fluya. Daba clases de francés a unos cuantos alumnos, y al estar registrada en el Centro de Conferencias Internacionales de Kioto, empece a conseguir también trabajos de secretaria en conferencias gracias a los idiomas que manejo. Sabía que estaba en el lugar perfecto, en el momento perfecto, lo único que me faltaba era descubrir para que.
Mientras seguía con el shiatsu, iba preguntando de vez en cuando si alguien sabía algo sobre lo que venia escrito en ese papel amarillo, y – por fin – algún día una de mis profesoras de shiatsu me dijo “Si… es Noguchi Haruchika, Noguchi Seitai”. ¿¿Seitai?? ¿Que es esto, donde se aprende? Ella me hablo de un templo donde se reunía semanalmente un grupo de mujeres para practicar el “Katsugen Undo”, pero me advirtió que era una práctica cerrada, en el sentido de que solo se entraba con la recomendación de 2 personas que ya pertenecían al grupo. Algo muy japonés sin duda…
Parecía imposible… Así que seguí con el shiatsu durante otro año , aprendiendo mucho pero sin sentir que eso era lo que realmente quería. Y un día un amigo francés me hablo de un templo en Osaka donde venía cada sábado un Maestro de Seitai de Tokio para enseñar. Uno de sus mejores alumnos era francés también…
Es allí donde conocí al Maestro Imoto, viajando a Osaka los sábados, y siguiendo mis estudios de Shiatsu en Kioto los otros días. Y paso un año mas según ese modelo, hasta que un día Imoto Sensei me dijo que si quería aprender el Seitai de una manera seria tendría que elegir entre shiatsu y seitai, y que si mi elección fuera el Seitai debería irme a vivir a Tokio. ¡¡¡Que dilema!!! Volver a Tokio después de 2 años pasados en Kioto me parecía irme al infierno, pero claro, el Dojo estaba allí.
Me deje llevar y me fui para Tokio donde estuve viviendo 4 años, yendo a los dojos de Harajuku y Otowa. El estudio fue intenso, a veces muy duro, mi cuerpo se rebelo muchas veces contra tanta estimulación diaria, mi sensibilidad aumento muchísimo… Iba corriendo del trabajo al dojo y del dojo al trabajo casi todos los días, incluyendo los fines de semana. Todo eso se podría resumir en una palabra: intensidad… Fueron años intensos en muchos sentidos, y una completa metamorfosis.
Pero la vida siempre nos tiene sorpresas reservadas, oportunidades, posibilidades de cambios y renovación… Y cuando menos me lo esperaba conocí a un Swami hindú en la academia donde estudiaba el idioma japonés. El me dijo algún día durante la pausa que enseñaba técnicas de respiración, que ayudaban a “vivir en el momento presente”.
En el Seitai también la respiración juega un papel importantísimo y muchas de sus técnicas la tienen como base… Respirar ha sido mi para mi un problema durante décadas y todo lo que toca a ese tema siempre me ha recordado que algo tengo que trabajar a ese nivel. Participe en varios cursos con ese Swami (de la fundación El Arte de Vivir), lo que iba a condicionar los años siguientes de mi vida.
En el año 1998, el destino me llevo a pasar un tiempo en Sudamérica, un mes en Perú primero, para unos de mis trabajos de conferencia internacional conseguido en Japón, luego en Argentina donde vivía mi hermana y en Uruguay para visitar amigos. Un verdadero choque cultural después de tantos años asiáticos…
No sabría explicar el porque pero en el 1999 me fui a vivir a Argentina, sin apenas hablar castellano, y sin conocer a nadie salvo a mi hermana. ¡Otro reto, sin duda!
Empece a trabajar con el Seitai, primero ofreciendo sesiones individuales y luego, cuando el manejo del idioma me lo permitió, dando talleres. Paralelamente estaba colaborando activamente con la fundación hindú que había conocido en Japón. Con esa misma participé en muchos cursos de respiración, meditación, silencio, yoga… Y así pasaron 2 años, hasta que llego el “famoso coralito”. Me marche unos meses antes, ya que se sentía venir… y en el 2001 llegue a España.
Me forme para ser instructora de los cursos de respiración de la fundación, y estuve enseñandolas de forma intensiva en muchas ciudades de la península ibérica y en Canarias durante años, siendo su coordinadora de proyectos nacionales. Durante los 2 primeros años trataba de combinarlo con la consulta y los cursos de Seitai en Madrid, lo que fue posible hasta que el volumen de trabajo ya no me lo permitió. De esos años, a parte de los viajes a la India con grupos de españoles, lo que mas me impacto y mejores recuerdos me deja, es haber enseñado en cárceles.
En el 2009 decidi dar otro giro a mi vida, reconectando conmigo misma, y con todo el mundo terapéutico que siempre me ha fascinado. Me instale en Málaga en el 2010, cuidad dulce y amable… con aire marino. Empezando un nuevo ciclo, muy agradecida por todas las experiencias vividas en este planeta, integrándolas a mi manera, sabiendo que estamos en plena transformación todos, individual y grupalmente. Trabajo de nuevo intensivamente con el Seitai, tanto al nivel personal como con los demás, complementando las sesiones con otras herramientas cuando siento la necesidad de hacerlo.
Al final del 2009 empece a formarme con el Dr Jorge Carvajal y su equipo en sintergetica (aun me queda mucho para terminar la formación… que será de por vida). Todo el trabajo con los sistemas RAM (amplificadores de resonancia mórfica), al igual que la medicina manual eterica que propone se puede combinar de maravilla con el Seitai, y lo voy integrando de esa manera.
Me interese mucho también por el biomagnetismo medico de Isaac Goiz, formándome igual para poder trabajar con ese sistema… Y con respeto a la Reconexión, eso ha sido un regalo que me hizo un amigo para Navidad del 2009, diciéndome que iba a ayudarme mucho a procesar los cambios. Mas bien los accelero… Seguí la formación con el Dr Pearl para poder ofrecer sanación reconectiva y reconexión a las personas que sienten alguna llamada por esas nuevas frecuencias. Creo que todo eso se complementa, y que las herramientas que sirven a unos en algún momento no son las mismas que las que necesitarán otros. EFT (técnica de liberación emocional) es también un sistema que me gusta usar sobre todo al nivel personal, es sencillo y efectivo.
Pues, ya creo que termina el relato por hoy… Me decían varias personas que al ver mi blog no sabían ni quien era ni cual era mi trayectoria…
Poco a poco iré completando estas paginas, añadiendo contenido y experiencias, como en la vida misma lo hacemos.


